martes, 3 de mayo de 2011

CAPÍTULO I



BULLYING

¿QUÉ ES BULLYING?
El Bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico entre escolares de forma repetida a lo largo de un tiempo determinado.
Este fenómeno social fue descrito a principios de los años setenta del siglo pasado en la península escandinávica; de ahí se propagó al mundo. Es igualmente conocido como “acoso y violencia entre iguales”, y definido como: intimidación y maltrato físico, verbal o social entre escolares, mantenido en el tiempo y casi siempre oculto, que intenta humillar y someter a una víctima indefensa por parte de un compañero abusivo o un grupo de maleantes.
Con los avances tecnológicos existentes, hay un nuevo acoso a través de éstos cuyo término es “cyberbullying”.
El término “bullying” proviene del inglés “bully” que como sustantivo significa “valentón o matón” y como verbo “maltratar o amedrentar”, en la dinámica del fenómeno juegan papel importante las figuras “bullied” que corresponde a la víctima; “bully” al agresor y “bystander” al que atestigua el problema[2].
En el “bully” normalmente se presenta el deseo de rebajar o prevalecer sobre el otro y ésta desigualdad es tolerada por el “bullied”. El primero es por lo general mas grande, fornido y malhablado; mientras que el segundo debe tener en su físico o en su conducta algo que lo hace ser más propicio, lo cual crea las condiciones para que imponga su fuerza sobre el segundo y se haga manifiesto el acoso.
Las más de las ocasiones ésta situación perdura por años y sus efectos llegan a ser irreversibles en la autoestima de la víctima; pocas veces dejan huella física, aunque de acuerdo con comunicados de instancias gubernamentales, llegan a causar la muerte.
Los niños víctimas del acoso sufren tensión nerviosa, gastralgia[3], cefalea[4], terrores nocturnos, ataques de ansiedad, fobias, miedo a la escuela y aislamiento. Sienten que sus vidas están amenazadas y no saben cómo salir de esa situación.
En la edad adulta las secuelas más comunes son ansiedad, abuso o dependencia del alcohol, comportamiento antisocial y dolor abdominal crónico.

POBLACIÓN EN LA QUE SE PRESENTA
Este fenómeno se da principalmente en centros de enseñanza media, donde los escolares aún no desarrollan habilidades de defensa, propia de aspirantes a escuelas profesionales, en donde casi desaparece el acoso (bullying), para dar paso a disputas personales y desencuentros más equilibrados. En éste último  caso no suelen causar bajo rendimiento escolar o deserción; mucho menos suicidio.
Este trastorno social de gran prevalencia se ha hecho más manifiesto entre otras razones, porque no existen instrumentos jurídicos ni educacionales que favorezcan la identificación oportuna ni métodos que tiendan a aminorarlo utilizando recursos no punitivos.
En cierta manera ha ocurrido con este fenómeno algo parecido a lo experimentado con la violencia doméstica: hasta hace poco se consideraba algo inevitable y en cierta manera ajeno a las posibilidades de intervención judicial como problema de carácter estrictamente privado que debía ser solventado en el seno de las relaciones entre iguales, o cuando más en el ámbito de la disciplina escolar, sin intervención por parte de la jurisdicción de menores. Incluso las manifestaciones más sutiles de estos comportamientos antisociales tales como el aislamiento deliberado de un menor, exclusión o sobrenombres vejatorios han sido tradicionalmente toleradas sin más.
De hecho, muchos de los actos encuadrables en el acoso escolar han sido frecuentemente considerados parte integrante de la experiencia escolar, inherentes a la dinámica propia del patio del colegio, como una lección más de la escuela en la que como anticipo de la vida, el menor tiene que aprender a resistir, a defenderse, a hacerse respetar e incluso a devolver el golpe[5].
Muchos gobiernos alrededor del mundo han vuelto su mirada hacia éste fenómeno debido principalmente a la cantidad alarmante de suicidios que se han presentado en sus respectivos países. Distintas instituciones han hecho estudios previos en niños y jóvenes, y los resultados señalan que la mayoría de las víctimas del Bullying tienden a tener ideas suicidas en algún momento de su vida.
De particular importancia es esta asociación desde que el suicidio es la principal causa de mortalidad en adolescentes y aún más si recordamos que es potencialmente prevenible.
El Bullying ya es considerado un problema de salud pública, que demanda el concerniente tiempo y atención de autoridades y familias. Es un problema grave y no debe ser subestimado, México está bastante atrasado en este aspecto y en los correspondientes estudios que ya se están realizando por todo el mundo. 

Este fenómeno, como ya se dijo, se presenta en primarias y secundarias, hay autores que consideran que el asunto se agrava en secundaria pero en realidad no hay un motivo concreto para creer esto ya que, hasta ahora en México, el caso mayormente difundido a nivel médico, se presentó en una escuela primaria.
Hay también quienes dicen que es más común en escuelas públicas que en escuelas privadas, la verdad es que es igual de común en las dos, la única diferencia es el tipo de Bullying que se ejerce en cada lugar.
En las escuelas públicas puede haber los cuatro tipos[6]:
1)    Intimidaciones verbales: insultos, rumores, sobrenombres, hablar mal de alguien.
2)     Intimidaciones psicológicas: Amenazas para provocar miedo, obtener algún objeto o dinero, u obligar a la víctima a hacer cosas contra su voluntad.
3)    Agresiones físicas ya sean directas (peleas, palizas, agresiones menores como collejas[7] o cachetes) o indirectas (destrozo de materiales personales, pequeños hurtos).
4)    Aislamiento social, bien sea impidiendo al menor participar en determinadas actividades o ignorando su presencia.
Mientras que en las escuelas particulares se detecta menor número de agresiones físicas dado que hay más vigilancia sobre los escolares. Aún así muchas veces el grado de intimidación psicológica es mayor dentro de estos centros, igualmente ocurre con las agresiones físicas indirectas.
Respecto al caso anteriormente mencionado aludiremos a él varias veces a lo largo de la investigación, puesto que en él hubieron muchas excepciones a como se ha descrito comúnmente al fenómeno; además de que ocurrió en la Ciudad de México y supone un tipo de Bullying en el cual el agresor no sufre directamente violencia familiar ni de ningún otro tipo.

  Los avances tecnológicos han permitido que se desarrolle otro tipo de Bullying, conocido como “cyberbullying” o ciberacoso que es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como: correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajería instantánea, mensajes de texto, teléfonos móviles etc. para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios. 
Pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
No es posible definir una fecha exacta como el “nacimiento del Bullying”, pero se sabe que el fenómeno (aunque recientemente se le haya reconocido como tal) es antiguo como la misma existencia de las instituciones educativas, se sabe también que muchos autores lo han nombrado en sus obras, tal es el caso de “Oliver Twist” de Charles Dickens, donde el protagonista recibe un trato vejatorio de manera reiterada, esto pone de manifiesto que el acoso escolar o el acoso a menores pudiera proceder desde los tiempos de la Revolución Industrial, aunque no se descarta que venga de mucho tiempo atrás. Dickens estaba convencido de que si los niños eran víctimas de la crueldad, ello acabaría por convertirlos en delincuentes[8].
Se trata de un problema social extrafamiliar, pero que involucra indefectiblemente a la familia, ya que mientras una sufre las consecuencias de tener un hijo atribulado, la otra hace lo propio afrontando las consecuencias legales implícitas en la demanda por daños debido al comportamiento abusivo de uno de sus hijos[9].

Este capítulo está repleto de información básica pero alarmante, puede ayudar a mucha gente a entender la importancia del fenómeno y sus graves consecuencias a corto y largo plazo. Es necesario erradicar el Bullying o, en el peor de los casos, disminuirlo. Hay que hacer que la sociedad tome conciencia, que los valores y el respeto humano vuelvan a ser básicos en la educación de los niños y que no se fomente la violencia y la discriminación en los medios de comunicación masiva.

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